Vista exterior
Patio Interior

El antiguo convento de monjas franciscanas de Santa Clara fue el gérmen alrededor del cual se formó el arrabal de Santa Clara. Una bula papal de 1232 permitió a la citada comunidad femenina levantar su monasterio en una zona rodeada de eras y campos de labor y que estaba aislada suficientemente del bullicio de la ciudad. Su iglesia una de las más antiguas de Burgos, a la que se accede por una portada de estilo gótico, está fechada en la segunda mitad del siglo XIII y es contemporánea de la Catedral burgalesa. Su interior, a pesar de sus reducidas dimensiones, denota un gran sentido arquitectónico y está cubierto por una serie de sencillas bóvedas góticas de crucería. En la capilla mayor destaca un retablo dieciochesco en el que aparecen representados San Francisco de Asís y Santa Clara. En 1993 las monjas clarisas celebraron el centenario de su fundadora.