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Vista exterior

A la orilla del pequeño río de Cardeñajimeno se instalaron, procedentes de los barrios altos de la ciudad, a finales del siglo XV las monjas seguidoras de la beata Dorotea Rodríguez de Valderrama. La iglesia del convento de Santa Dorotea es un buen ejemplo del arte que reinaba en Burgos a finales del periodo gótico. Por una portada adornada por motivos vegetales y que luce los escudos de los Reyes Católicos y de la familia Ortega de Torquemada, mecenas del lugar, se puede entrar en una iglesia que presenta una cuidada planta de cruz latina. Lo más interesante de su interior son los notables sepulcros de los Ortega. Además del que aparece adosado al muro de los pies del templo, en el que están enterrados Andrés de Cerezo y su madre, destacan los sepulcros bajo arcosolio de don Alonso de Ortega el que aparece en la fotografía, atribuido a Simón y Francisco de Colonia, y del obispo de Almería, don Juan de Ortega. Este último fue esculpido en 1516 por Nicolás de Vergara.