Muy cerca de Burgos, en la Sierra de Atapuerca, han tenido lugar una serie de descubrimientos paleoantropológicos que han adquirido relevancia creciente para conocimiento de la Evolución Humana en Europa. Estos hallazgos se intensifican a partir de 1983, pero es a partir de 1992 cuando la importancia científica del Yacimiento adquiere relevancia mundial al recuperarse en la Sima de los Huesos dos de los cráneos fósiles mejor conservados del mundo. Los descubrimientos se suceden y en las campañas de 1994 y 1995 se descubren en la Gran Colina más de un centenar de restos humanos que corresponden a un grupo de homínidos de más de 780.000 años, los más antiguos encontrados en el continente europeo. La importancia del Yacimiento aún está por determinar, pero ya ha dado lugar a importantes expectativas científicas que se plasman en reuniones y congresos científicos sobre el tema. Estos trabajos han sido también objeto de reconocimiento y premios para el Equipo de Investigación dirigido por los profesores Arsuaga, Bermúdez de Castro y Carbonell, culminando con la reciente concesión del Premio Príncipe de Asturias.

La sociedad burgalesa ha visto cómo el nombre de su ciudad se ve vinculado -quizá para siempre- a una actividad científica que se extiende a todo el mundo y a todos los tiempos, y que trata de encontrar respuesta a una de las preguntas más importante para el ser humano: ¿de dónde venimos? La ciudad desea asumir un liderazgo mediante un proyecto museístico que necesariamente y sin duda ha de unir la ilusión de toda la sociedad burgalesa, con la implicación de todos: Universidad, Cámara de Comercio y asociaciones culturales y empresariales, Amigos de Atapuerca y Sierra de Atapuerca, además de las demás instancias administrativas -Junta de Castilla y León, Diputación, Ayuntamientos de Ibeas de Juarros y Atapuerca,... -. Al final del siglo XX los museos han comenzado a ser las instituciones públicas de amplia resonancia, entre otros motivos porque poseen una capacidad de convocatoria e impacto universal. Quizás también por ello, los nuevos edificios que se construyen para albergarlos nacen destinados a ser hitos representativos de la arquitectura contemporánea. Las iniciativas que en otros momentos de la historia llevaban a construir catedrales, monasterios o palacios hoy se concretan en edificios para la cultura, en donde los arquitectos nos dejan una muestra de su arte y también un testimonio de los recursos técnicos de la humanidad actual. La arquitectura del museo es sin duda en nuestros tiempos un centro de atención y reclamo para los visitantes. El Museo de la Evolución Humana puede constituir un testimonio en la ciudad de Burgos de la capacidad humana actual de crear belleza en arquitectura. La ambición y magnitud de este proyecto se derivan de forma directa de la importancia que para la ciencia contemporánea tienen las excavaciones de Atapuerca y los resultados de las investigaciones derivadas. Para la ciudad de Burgos el Museo de la Evolución Humana será un símbolo de su proyección y de la vocación progresista de sus habitantes al comienzo del tercer milenio.

Al considerar la creación en Burgos de un Museo de la Evolución Humana, es bueno resaltar que, además de la circunstancia única que supone la existencia de los yacimientos de Atapuerca, puede decirse que no existen precedentes en el mundo de un museo con esta temática concreta. Existen secciones de antropología en numerosos museos de Historia Natural y también en museos arqueológicos, así como hay en el mundo algunos museos de antropología dependientes de distintas universidades, sobre todo en los Estados Unidos; incluso existe algún pequeño museo sobre la Evolución, pero sin que exista ningún museo dedicado específicamente a la Evolución Humana con la amplitud que ahora se pretende. El Museo de la Evolución Humana de Burgos será el primer museo interactivo del mundo dedicado a la evolución humana.

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